Por: RPK Noticias
Nadia imploró por justicia hasta los últimos segundos de su vida, pero tuvo que partir de este mundo con esa deuda, dejando dolor y un mar de interrogantes y cuestionamientos contra los operadores de justicia. La vida de la joven periodista cambió de forma radical la noche del 20 de septiembre de 2024.
En una multitudinaria marcha feminista que se desarrolló el 8M (8 de marzo, Día Internacional de la Mujer) en la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, en Boliva, cobró fuerza su caso y se escuchó el nombre de quien señaló como su agresor.
Colectivos denunciaron al fotoperiodista Álvaro V. L., de 32 años de edad, como responsable de la violación sexual en contra de la joven profesional. Eran compañeros de trabajo y ese día de septiembre se encontraron con una amiga.
“Ella era periodista y él se ganó su confianza”, relató la hermana de la joven este sábado.
Cuando se presentó ante la Policía, relató que perdió el conocimiento y solo recuerda pasajes del abuso al que fue sometida. Ahí comenzó su calvario.
“Fueron a un sitio con su amiga (…). Le dieron una bebida y no se acuerda más. Solo escenas donde él estaba abusando sexualmente de ella. Desde ahí cambió bastante”, relató la hermana.
Nadia Apaza Ochoa, la joven periodista que fue hallada sin vida y que había acusado a su compañero de haberla violado. / Foto: RPK Noticias.
Según la denuncia, el hombre “compró impunidad” a través de influencias en el sistema judicial, en complicidad de la suboficial Delia P., investigadora de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV).
Álvaro trabajó en varios medios de comunicación retratando los hechos que acontecen en este país. A ese vínculo apuntaron los amigos y familiares de Nadia como una de las explicaciones por las cuales la Justicia no llegó.
El día de la marcha, las activistas expusieron “pruebas” en su contra, además de una orden de aprehensión, la imputación formal, el informe médico y psicológico, entre otros documentos, para reclamar que este caso tiene que ver con el delito de violación.
“Él mismo lo ha dicho y existen las pruebas: ‘soy hombre, la carne es débil y me descontrolé; me dijeron que podría resarcir el daño que cometí pagando la terapia psicológica y una mensualidad’. Eso dijo y quiere ahora sobornarnos, porque ya obtuvimos muchas más pruebas en su contra y desde la Fiscalía están pidiendo seis meses de detención preventiva en el Penal de San Pedro”, afirmó un familiar de la víctima.
Pese a las “contundentes” evidencias, la orden de aprehensión librada en diciembre de 2024 nunca se ejecutó. ¿Por qué?
Según la denuncia, el investigado había “influido en la funcionaria Delia P. y en el fiscal Luis Alberto B. para evitar ser encarcelado, puesto que se dilató y entorpeció las investigaciones”.
El caso, que radica en la ciudad de El Alto, vecina de la urbe paceña, enfrentó demoras porque aparentemente la imputación formal tenía fallas.
“No puede ser que un fiscal que, se supone que sabe y tiene entendimiento acerca del proceso penal, emita una imputación con diversas fallas”, lamentó el familiar de la víctima.
“Este es un claro ejemplo de cómo la justicia en Bolivia puede ser manipulada por quienes tienen recursos e influencias. No permitiremos que este caso quede impune, hay pruebas y no se hace nada. Que arda Álvaro Valero, maldito violador”, afirmó una de las movilizadas en la marcha del 8M.
Las personas que se movilizaron ese día exigieron justicia y celeridad en el proceso, para que el sindicado sea sancionado por la Justicia, pero eso no ocurrió.
Nadia fue hallada sin vida el viernes en su domicilio. Un cuadro de depresión comenzó a golpear su vida porque fue señalada como la responsable de este caso. Decidió terminar con el calvario al que fue sometida ella y su familia. Mientras su familia prepara las exequias los pedidos de justicia crecen.
A la fecha, Álvaro no se ha pronunciado sobre este caso. Este medio intentó buscar su versión sobre esta denuncia que ha terminado en una tragedia, pero no tuvo éxito.
Se aguarda un informe de la Policía y la Fiscalía.